Marcelino y su sueño cumplido: las Comisiones Obreras

    Hace siete años llovía en Madrid. Aquel 29 de octubre sufrimos un zarpazo en el corazón. La clase trabajadora se despedía de un referente cuyo ejemplo sigue vivo. Marcelino fue –sigue costando hablar en pasado- constancia, honradez, solidaridad, humanismo. Esta personalidad hizo que la despedida tributada en la sede de CCOO de Madrid se desbordara de clase trabajadora agradecida. Todo el espectro político e instituciones del Estado acudieran a rendir homenaje a nuestro sindicalista.

    27/10/2017.
    Marcelino Camacho

    Marcelino Camacho

    Tenía Marcelino ese punto de obstinación que seguro fue el que le devolvió la vida cuando se enfrentó a la de la guadaña en la guerra y sus consecuencias: las cárceles, los trabajos forzados, los campos de concentración, las fiebres de malta…

    En esos momentos y después, con la creación y desarrollo de las Comisiones Obreras, llevó su máxima hasta el final, porque ni le domaron, ni le doblaron, ni le domesticaron.

    Marcelino fue persona clave en la Transición porque representaba a los cientos de miles de trabajadores que acabaron con el régimen franquista huelga a huelga, manifestación a manifestación, detención a detención. Un régimen que pervivió al dictador con torturas y asesinatos y que tan de cerca padecieron las Comisiones Obreras

    Tal como recordaba la declaración de la Comisión Ejecutiva Confederal de CCOO en el día de su muerte, Marcelino fue el primer secretario general de CCOO, en la clandestinidad de la Asamblea de Barcelona y en el primer Congreso, ya conquistada la democracia en 1978. Tras diez años en la Secretaría General, fue presidente del sindicato hasta 1996, transformando CCOO hasta convertirlas en la primera fuerza sindical de España. Marcelino llevó al alma del sindicato la estrategia presión-negociación, que desde hace tantos años es herramienta del sindicalismo de clase.

    También Marcelino, comprometido con la libertad y el socialismo, ingresó en el PCE en su juventud, donde también peleó con su fuerza, su empeño y su generosidad. Actitud que le llevó a cofundar Izquierda Unida en 1985, organización a la que perteneció hasta su muerte.

    Pero sin duda, su mayor legado está ligado a las siglas CCOO. Como en el día de su despedida proclamaba el anterior secretario general, Ignacio Fernández Toxo, “Marcelino tuvo un sueño: CCOO, y tres amores: su familia, su partido y su país”. En aquella triste mañana, Josefina, inseparable compañera confesó cuales fueron las últimas palabras de Marcelino en el lecho de muerte: “Si uno se cae, se levanta inmediatamente y sigue adelante”.

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