Tiempo de congresos, tiempo de balances. Tiempo de fortalecernos para una acción sindical a la ofensiva

    16/01/2017.
    Temas
    Jaime Cedrún

    Jaime Cedrún

    El 12 de enero se inauguraba el Congreso de la Sección Sindical de CCOO en Telefónica, un acto en el que he tenido la oportunidad de intervenir como secretario general de CCOO de Madrid. Son los congresos tiempos de hacer balance y evaluación, tiempos de ratificar el compromiso con la clase trabajadora y tiempos de salir con organizaciones reforzadas. En la coyuntura actual, parafraseando a Nicolás Sartorius, es el momento de dar el salto a la ofensiva.

    Cuando no se movía nadie, los sindicatos de clase con CCOO a la cabeza, estábamos ahí. En 2012 realizamos dos huelgas generales, eran expresión de la estrategia de resistencia iniciada en 2010 ante la avalancha, en el fondo de la crisis, de las políticas de austeridad ultraliberales. Entre 2013 y 2015, se continuo con esa estrategia, luchando día a día en las empresas, en los sectores y también en la calle, casi 10 movilizaciones diarias de media por año. Una estrategia que ha venido dando frutos combatiendo la reforma laboral, primero con la batalla permanente contra la ultractividad de los convenios que se ha conseguido salvar. Contra los ERE impuestos o los convenios bloqueados o la preeminencia de los convenios de empresa. Una batalla que continúa hasta derogar la reforma laboral. Sus consecuencias son demoledoras para los salarios y las condiciones laborales de quienes trabajan, han destrozado el mercado laboral con la desigualdad y la pobreza laboral, habiéndose convertido en un instrumento perverso de destrucción de empleo y generación de precariedad.

    Con todo, a pesar de las circunstancias, 1.000.000 de trabajadores y trabajadoras fueron convocados a las urnas en la región de Madrid para elegir a sus delegados y delegadas sindicales. Con una participación del 70%. CCOO de Madrid ha vuelto a vencer en estas elecciones con un 40 por ciento de representación. Y nuevamente, la afiliación aumenta y ya alcanza las 140.000 personas.

    Se conmemora en 2017 el centenario de la revolución soviética, una revolución que llegó por la miseria y la explotación que arrastra el reparto injusto de la riqueza. El problema es que en la actualidad nos estamos acercando a una injusticia de características similares, consecuencia de una crisis que está dando como resultado que los ricos sean cada día más ricos y los pobres, más pobres.

    Por eso tenemos que situarnos a la ofensiva: recuperar salarios, empleo, pensiones y acabar con una fiscalidad que regala 80.000 millones de euros a las clases privilegiadas. Tenemos que situarnos a la ofensiva porque la correlación de fuerzas lo permite y porque hay posibilidades, riqueza y recursos.

    Pelear desde la empresa

    La pelea por el reparto de la riqueza debe comenzar en la empresa, el lugar donde nos están haciendo trampas. Como he señalado, la reforma laboral además de paro, ha traído precariedad.

    Los datos son estremecedores: el 44 por ciento de los contratos firmados en el último mes tienen una duración menor de 15 días y otros tantos son parciales. Contrataciones extremadamente precarias que afectan especialmente a las mujeres.

    Como ha provocado la sustitución de empleos de calidad por empleos basura. Un buen ejemplo de estos tiempos nuevos con explotación vieja, son las externalizaciones en empresas multiservicios que están ocupando el espacio del empleo estable. Pretenden que la precariedad invada todo, por ello tenemos que responder reforzando la solidaridad de clase que caracteriza a nuestro sindicalismo confederal de CCOO.

    Es el momento de la solidaridad en las grandes empresas. La organización sindical de las grandes empresas, y de todas donde tenemos representación, tiene que ponerse manos a la obra y controlar aún más cada contratación para evitar la precariedad. Y estar vigilante en toda la cadena subcontratación, estableciendo instrumentos de cooperación y coordinación con la organización más débil de las empresas subcontratadas.

    Pero también es el momento de impulsar con nuevas formulas e iniciativas la acción sociopolítica en el territorio reforzando esta pata que es pilar básico de las Comisiones Obreras. Abordar en la sociedad el segundo reparto de la riqueza, actuando sobre los ingresos y la fiscalidad, al mismo tiempo que sobre el gasto social.

    CCOO siempre ha sido una organización generosa en todas sus estructuras y ahora, más que nunca, es necesaria una organización que sea tan fuerte como generosa. En definitiva, tenemos que hablar y gritar nuestras siglas sin calificativos.

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